Posted by on May 15, 2016 in Sensaciones | 0 comments

Llegan hasta mi lejanos sonidos de gaviotas  que mezcladas con el  ruido del Mediterráneo, me atraen como un imán hacia las rocas.

Mi espíritu, necesitaba un inciso y una borrachera de mar para evadirme. Es nuestra debilidad y lo que nos sucede a los isleños cuando necesitamos escaparnos del mundo e incluso de nosotros mismos.

Es el pacto silencioso e infranqueable que suscribimos los latinos, desde lustros remotos con el mar.

Aquí, entre el aroma que percibo salado y el rugir de las aguas, me embarga una sensación que me permite escaparme por unas horas, de todas mis responsabilidades y dificultades.

Mi espíritu se purifica, se renueva y saboreo este sentimiento mágico y placentero que experimentamos, al conformar nuestro mapa de sensaciones y sentimientos.

Son momentos íntimos, mimados, sin miedos, fugaces, silenciosos, sin prisas, instantes robados al tiempo y que coleccionamos guardados en  nuestro mas profundo baúl de los recuerdos…